Chaplin : El chico analisis

por | Marzo 7, 2017

Chaplin El Chico

El Chico (The Kid), lanzado en 1921, es sin duda la más hermosa película de Charlie Chaplin y sin duda el más filosófica en la medida en una verdadera visión de la paternidad y la infancia se nos presenta.

Una autobiografía?

En “Reflexiones de un realizador,” Eisenstein informa esta reflexión Chaplin:

“¿Recuerdas la escena en la que lanzo grano para los pollos en la policía? Para mí, era el desprecio. No me gustan los niños. “

Chaplin es hostil a los niños. Podemos hacer una comparación entre el niño abandonado el joven Chaplin?

El Kid es puro drama. En esta película, la risa surge con más frecuencia una comedia de situación, y no la pantomima habitual en Chaplin. El escenario es estudiado y situaciones dramáticas son tratados en un estilo realista que prefigura sus películas posteriores.

El Kid de una situación inicial patética (el abandono de un niño). Sin embargo, el director truco es no caer en el sentimentalismo o el patetismo exagerado.

El Kid es autobiográfica. La película reproduce exactamente la infancia desgraciada Chaplin, la necesidad de la madre. Charlie Chaplin y el niño comparten su adopción. Al igual que todos los hombres sensibles y emocionales Chaplin amaba a los niños, sino que lo aterrorizaba.

Desde un punto de vista psicoanalítico, podemos pedir el chico es el propio Chaplin y la adopción simboliza el deseo inconsciente de tener un padre, un padre Chaplin apenas conocía.

En la separación de fases con el niño, Chaplin vio a su propia infancia y alcanzó el pico más alto del drama. Muestra la paternidad como una simbiosis contra el resto de la sociedad, una paternidad combatir de alguna manera. La Policía expresión de esta “otra” hostil contra la cual el niño debe ser protegido. El final de la película es un verdadero poema de amor y ternura, donde los sentimientos se magnifican, reforzada por la miseria y la desgracia.

Chaplin y el sufrimiento humano

El sufrimiento tiene una positividad. De hecho, lejos de destruirlos, los miserables desarrollan una sensibilidad que los coloca por encima del resto de la sociedad. Chaplin es la encarnación tanto como los personajes del niño. El sufrimiento no es el melodrama, pero la sensación de la miseria, una filosofía de emociones internas. Por lo tanto no acuses Chaplin – ni sus padres ni la sociedad – pero testifica. El sueño parece ser presentada como una laguna realidad demasiado oscura. Esto está lejos de ser feliz en este drama de la paternidad.

Por último, podemos ir más allá de los supuestos psicoanalíticos: Chaplin es no sólo al niño sino también a los padres, es decir, se habría proyectado los fracasos de sus propios padres para exorcizar el cine.

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